jueves, febrero 21, 2008

La muerte de Descartes


Desde que quitaron el texto de Descartes de las PAU me veo sin una privilegiada fuente de enseñanaza. Cuando existía, tenía que explicar en clase el contexto en el que fue escrito, y para ello era necesario hacer una referencia biográfica. Entre otras cosas, contaba a mis alumnos que, trabajando como preceptor de la Reina Cristina de Suecia, Descartes tenía la costumbre de levantarse a las cinco de la madrugada para estudiar. Como consecuencia de ello contrajo una neumonía que le provocó la muerte. La respuesta de los alumno era, todos los años, invariable: "¡Por tonto! ¡A quién se le ocurre hacer tal estupidez!" Y todos, hasta los que no sabían absolutamente nada de su filosofía, me ponían en el examen que Descartes murió por su insensata costumbre de estudiar de madrugada. Pensaba entonces que, cuando transcurrieran los años, ninguno se acordaría del método analítico, ni de qué es la "res extensa" o la "res cogitans", pero tenía certeza de haberles dado una lección inmortal: no es bueno madrugar para estudiar. Triste de mí. Ahora sólo me queda, para darles una enseñanaza duradera, el intento de Nietzsche de hacer un ménage à trois con Lou von Salomé y su marido Andreas.

1 comentario:

Carlos Cabanillas dijo...

Una lección inolvidable la de Descartes. Me pasa algo parecido cuando cuento la vida de El Brocense: nadie recuerda su esfuerzo por construir una gramática racional, pero sí la docena de hijos que tuvo.